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sábado, 8 de enero de 2011

EL CEREBRO DE MI HIJA

EL CEREBRO DE MI HIJO

www.pediatraldia.cl

Fuente Revista . Hacer Familia



La importancia de cuidarse en el embarazo

En los primeros cinco meses de gestación, surgen 100 mil millones de neuronas que empiezan a interconectarse. Nace el órgano más misterioso del cuerpo humano


Hay que reconocer que muchos padres hoy sienten en ocasiones, igual que ese hombre desde la historia , ganas de investigar en el cerebro de sus hijos, a ver si logran encontrar la respuesta a preguntas como ¿por qué no aprende? o ¿qué lleva a mi hijo adolescente a beber sin control?
Hoy se sabe bastante acerca del cerebro humano y los avances de la neurociencia han permitido describir áreas, neuronas, relaciones entre ellas y sus consecuencias en la vida de ese ser humano... Pero el misterio total aún no puede ser develado.
Porque cualquier padre se da cuenta de que su hijo es único, mucho más que un “saco de neuronas” y que su cerebro y mente todavía esconden secretos que los especialistas luchan por explicar.

Importante el medio externo para desarrollar lo genético

Existe acuerdo en que el órgano cerebral es sorprendentemente plástico, flexible, dinámico y que su desarrollo es un proyecto que dura toda la vida. Hay certeza de que necesita alimento, experiencia y estimulación para formarse y crecer. Y en esos tres puntos los padres y los profesores tenemos una enorme responsabilidad.

¿CÓMO FUNCIONA EL CEREBRO?
* El cerebro de cada niño llega a este mundo a medio hacer. Incluso aquello que lo diferencia de los demás mamíferos convirtiéndolo en un ser humano -habilidades lingüísticas, control de emociones, pensamiento lógico, conciencia- se desarrolla a partir de su nacimiento (corteza prefrontal y frontal).


60% es genético y 40% ambiental

* Según expertos, el cerebro trae una estructura determinada, aproximadamente en un 60%, por la herencia genética. El 40% restante depende de la influencia ambiental. El cerebro ofrece así una plataforma sobre la que se inserta lo que viene desde afuera. La experiencia, todo lo que no es sistemático en la vida de un niño, por ejemplo, jugar con agua y la estimulación, a través de un mediador (papá que lee un cuento, mamá que consuela), dejan huella.


La formación de redes sólidas

* Esta plataforma básica crece en el tiempo: según avanza el desarrollo de un niño, en su cerebro se irán abriendo “ventanas” o procesos madurativos específicos. Durante estos períodos se pone en marcha información genética que hace que las neuronas del cerebro se interconecten hasta formar redes sólidas, que le permitirán ir desarrollando habilidades básicas que, a su vez, se convertirán en los cimientos de la siguiente. Una guagua muy comunicativa -gorjea, sonríe, patalea- que desarrolla su habilidad verbal al año y medio, es seguro que llegará a poseer una gran aptitud de expresión. Por el contrario, a un niño autista, la aparición del lenguaje no le servirá de mucho, pues no posee la capacidad comunicativa previa. Funciona igual que una cadena: cada eslabón debe estar sólidamente forjado para sostener al siguiente.


Son tres, los eslabones adecuados

* Esas “ventanas” que se abren en la historia de cada cerebro son momentos especialmente aptos para recibir experiencia y estimulación: en conjunto, los tres, conseguirán forjar una habilidad.

Verdaderas huellas afectivas o emocionales
* Hasta hace poco se creía que cada habilidad y talento tenían un sitio específico en la estructura cerebral; hoy se sabe que sólo existen áreas cerebrales que se encienden en momentos determinados. Así, si un hombre mira a una mujer que le recuerda a su novia, en su cerebro se activarán ciertas áreas, pero si observa a otra que no le evoca nada, se encenderán zonas distintas.

En cifras: no todos vienen iguales
Un 75% de los niños viene programado genéticamente para desarrollarse armoniosamente. Un 5% registra algún tipo de daño cerebral y en un 20% el cerebro se desarrolla en forma más lenta: necesitan apoyo especializado, estímulos específicos o rehabilitación.

La Pregunta
¿Por qué hay personas más inteligentes que otras?
Porque nacieron con un talento específico, codificado genéticamente, que se desarrolló en el tiempo con la estimulación y la experiencia adecuadas. A lo anterior se sumó:


1. Que se produjo la necesaria fase madurativa en su cerebro (se abrió la “ventana” para que ingresara lo exterior).


2. Que la estimulación y la experiencia recibidas transformaron ese talento en una aptitud. Así, una persona dotada de un gran talento verbal, si no recibe estímulo (que alguien le enseñe un segundo idioma) o la experiencia necesaria (nacer en una familia bilingüe), probablemente nunca aprenda una segunda lengua.

La Polémica
Entre los estudiosos del cerebro existen dos tendencias: aquéllos que sostienen que la plataforma cerebral de un niño está configurada principalmente por la herencia genética, a la que se añadiría después la experiencia y la estimulación, y los que piensan que el cerebro es una página en blanco sobre la que escribirán ambas. Se opina que el debate se resuelve al considerar que existe una relación circular entre el cerebro, el ambiente y la conducta a través del tiempo.

LAS ÁREAS CEREBRALES


Área Fronto temporal Izquierda


-Madura entre los seis meses y la pubertad.
-Al servicio de los lenguajes proposicionales (secuenciales).
-Es el sustrato de las habilidades lingüísticas.
-Archiva la memoria verbal y simbólica.
-Al servicio de la cultura y del mundo conceptual.
-Es estimulada por la charla, las lecturas, la interacción verbal.

Área Prefrontal izquierda




Foto Icarito La tercera

-Madura entre los seis años y la pubertad.
-Continúa madurando después de los 18 años.
-Administra los recursos intelectuales y emocionales.
-Al servicio del razonamiento inductivo, la reflexión y la sabiduría.

Área Prefrontal Derecha

-Madura entre el cuarto mes intrauterino y los dos meses.
-Habilidades comunicativas: mirar al interlocutor. Decodificar las claves paraverbales. “Leer” gestos, expresiones faciales. Reconocer al otro a través del tacto, olfato etc.
-Esta área es estimulada por el contacto afectivo y las prácticas de apego.

Área Témporo Parieto Occipital Izquierda




-Comienza a madurar a los cinco años.
-Asiento de la lectura. Estimulada por el material gráfico simbólico: letras, números, notas musicales.
-Al servicio de la cultura y del mundo conceptual.
-Es estimulada por la charla, las lecturas, la interacción verbal.

Sistema Límbico
-Comienza a madurar antes del nacimiento.
-Es el asiento de la ansiedad, de los impulsos, del estado de ánimo, de la capacidad de disfrutar, de las emociones (amígdala), de la memoria (hipocampo).
-Continuamente programada por las expe-riencias.

Cerebelo




-Comienza a madurar a los dos o tres años y se extiende hasta después de la pubertad.
-Tiene funciones motrices (coordinación de los movimientos, precisión, equilibrio postural).
-Participa en las funciones de secuenciación.
-Modula las emociones.

¿CÓMO ESTIMULAR EL CEREBRO?
Igual que en los clásicos cuentos infantiles, cada niño viene a este mundo con un potencial determinado: su cerebro trae una plataforma genética heredada de sus padres y talentos específicos que se desarrollarán si es que son adecuadamente estimulados. Algunos, incluso, poseen un don sobresaliente que si se detecta y estimula oportuna, sistemática y acertadamente los puede llevar a destacar por encima de lo normal.

Genes mas lentos: requieren del apoyo adecuado 7 al 10%

El 75% de los seres humanos nace con suficientes talentos como para desarrollarse bien. Entre un 7 y un 10% posee genes de desarrollo muy lento -son los “clientes frecuentes” de los psicopedagogos y fonoaudiólogos- que los lleva a acumular “rojos” en sus libretas de notas y que necesitan apoyo especializado y cariño dedicado. Alrededor de los 15 años este grupo alcanza un desarrollo cerebral bueno.


Además, están aquellos (3 a 5%) que poseen genes con información de desarrollo temprano de las áreas cerebrales responsables del lenguaje oral y escrito, lo que los convierte en lectores ávidos y precoces, con una enorme habilidad verbal, imaginativos y creativos. Y, finalmente, (10 a 15%) los que independiente de la información genética, tienen sutiles alteraciones de las áreas cerebrales que participan en el lenguaje, producidas por agentes adversos (información genética equivocada, micro hemorragias...), que dificultan su desarrollo.


Todos ellos, más allá de las cifras, tienen un padre y una madre que quieren que el día de mañana sean hombres y mujeres capaces de desenvolverse en la vida y de superar los obstáculos que necesariamente van a encontrar. Y eso se logra conociendo a cada niño, buscando los talentos específicos que trae y estimulando lo mejor posible sus dones naturales.

¿Cómo? Ésta es la propuesta de Hacer Familia, asesorada por los especialistas antes citados.

1. Formar Hábitos con Sentido
Cualquier talento -desde tocar flauta hasta cocinar- se convierte en aptitud si se realiza la acción de una manera sistemática, con un cierto ritmo, superando la dificultad inicial. La neurociencia ha demostrado que las conexiones cerebrales establecidas por la repetición de actos son sólidas y permanecen. Nadie aprende a tocar flauta decentemente si practica una vez al año. “Todo es difícil hasta que se hace fácil” y se hace fácil, cuando se adquiere el hábito. En el proceso, además, se fortalece la voluntad, necesaria para resistir la etapa ardua del aprendizaje y superar obstáculos. Formar hábitos con sentido -con la motivación adecuada- es un pilar del desarrollo cerebral.

2. No hay Estimulación Eficaz sin Motivación
Ésta es la tecla que enciende el cerebro. Por ejemplo, para retener algo en su memoria, un niño necesita darle un significado a aquello que debe memorizar. Se acordará de las capitales de los países de Europa si quiere sacarse una buena nota o si busca sorprender a su padre y competir con él sobre quién se las sabe mejor. De lo contrario, aprenderlas se puede convertir en una tarea de titanes.
Igualmente, disfrutará del cuento que le lee su madre si lo hace en un momento en que él está tranquilo, pero no servirá de nada si ella interrumpe un juego entretenido y lo fuerza a escuchar. Existen los llamados “instantes de aprendizaje” o “escenarios de aprendizaje” -la hora del baño, de acostarse- que permiten motivar al niño y darle eficacia a la estimulación.

3. La Motivación Entregada por un Mediador
Para que el cerebro empiece a funcionar es necesario que quien estimula sea una persona. El ideal es que ésta sea serena, cálida, firme, con sentido del humor y una enorme paciencia. ¿Quién aprende mejor? El que tiene un mediador con estas características. Por muy bueno que sea el último software que enseña inglés, es incapaz de sustituir al buen maestro. Este tipo de instrumento sólo es efectivo para reafirmar una habilidad ya desarrollada.

4. Nunca Estimular por Decreto
Los niños huyen de la estimulación obligada. Para ser eficaz hay que entusiasmar, involucrar al niño en el cuento, juego o canción; sólo así aprenderá. Desarrollar un talento y convertirlo en aptitud es siempre difícil, por eso quien media -padres, profesores- debe ayudarlo a pasar esa etapa ardua explicando el sentido de lo que hace o seduciéndolo con motivación.
La hora del cuento puede ser fascinante o una tortura. Dependerá de si es entretenida, si se permite al niño participar, si lo que se lee es adecuado para su edad, si se hace a una buena hora... La estimulación por decreto mata la motivación.

5. La Estimulación no se Compra
Una madre o un padre normal estimula día a día a sus hijos, los trata espontáneamente como personas, los mira a los ojos, se entienden incluso sin palabras y busca ayudarlos a obtener lo mejor de sus talentos. No hace falta comprar nada. Incluso se han hecho estudios que demuestran que las guaguas reaccionan negativamente a la estimulación exagerada; no reconocen a su madre cotidiana, se asustan y la rechazan.

6. El Ejercicio Físico Sistemático Desarrolla la Inteligencia
Mientras más se mueve un niño, es más fácil que desarrolle bien sus talentos y los transforme en aptitudes. La razón es que el cerebelo se activa con el movimiento y éste, a su vez, estimula la inteligencia.
De ahí la importancia de correr, saltar al cordel, andar en bicicleta. Y la necesidad de evitar que estén horas y horas frente al televisor o un videojuego. Un 60% de los menores de 12 años permanece entre 18 y 21 horas al día sin moverse. Por eso es imprescindible que en su hogar salgan a caminar o a jugar a la pelota con sus hermanos. La práctica sistemática de habilidades artísticas -tocar un instrumento, por ejemplo- también estimula el cerebelo.

7. Padres Ambivalentes, Hijos Inseguros
El niño que no puede predecir si sus padres lo van a apoyar y sostener, crecerá inseguro o se convertirá en insoportable para llamar la atención. Un padre ambivalente puede ser cariñoso e incluso dedicado, pero, por ejemplo, está de viaje para su Primera Comunión, o nunca es capaz de postergar un panorama entretenido por acompañar al niño a alguna actividad importante para él. Se puede ser gruñón, un poco cascarrabias o distraído, pero si el hijo sabe que sus padres nunca le fallan en lo que para él es vital, crecerá con una sana autoestima, básica para aprender.

8. Un Ambiente Equilibrado
El niño se desarrollará intelectual y emocionalmente de acuerdo a sus talentos en una familia estable, en la que los padres lo tratan como persona y en la que se establecen relaciones continuas y coherentes. Si hay “capacidad de mentalización” -habilidad que tienen los padres de comprenderse a sí mismos, a sus hijos y al mundo que los rodea- los niños crecerán seguros y darán mucho de sí.

Excelente articulo extraído Hacer Familia.

Periodista Isabel Larraín C.

Fotos Dr Pedro Barreda

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