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viernes, 11 de septiembre de 2009

El diagnóstico del síndrome de fatiga crónica también se debe sospechar y detectar en los niños y adolescentes

El diagnóstico de la fatiga crónica ya se puede efectuar en niños y adolescentes en los que cada vez es más común, según José Alegre, coordinador de la Unidad del Síndrome de Fatiga Crónica del Hospital Universitario del Valle de Hebrón, de Barcelona, a raíz de la VII Jornada de Avances en esta enfermedad.
Se estima que en torno al uno por ciento de la población adulta está afectada por el síndrome de fatiga crónica, mientras que el porcentaje baja al 0,5 entre los niños y adolescentes. Como ocurre en la población adulta, en la que esta enfermedad tiene un mayor impacto en mujeres frente a los hombres (en una proporción de uno a ocho o nueve), en la pediátrica también hay más niñas que niños afectados, según Alegre.
El pediatra debería sospecharlo en niños que presentan agotamiento, intolerancia al ejercicio físico y que no rinden en los estudios. Un estudio efectuado en Gran Bretaña y publicado en 2008 en Archives of Disease in Childhood ha demostrado que el SFC es una de las causas más frecuentes de absentismo escolar. "Los psiquiatras, psicopedagogos y pediatras tienen que trabajar la frustración de los niños que debido a su enfermedad ya no pueden estudiar, cuando antes eran personas muy brillantes".
Entre el 15 y el 20 por ciento de las mujeres con cáncer de mama presentan fatiga crónica después de haberse tratado de su neoplasia
Consciente de la importancia que tiene y tendrá el padecimiento del SFC en la infancia y adolescencia, el Hospital del Valle de Hebrón tiene previsto crear el primer centro para atender a los pacientes pediátricos que les llegan de otras autonomías.
Asimismo, el Valle de Hebrón es un centro de referencia para el estudio de los perfiles genéticos del SFC. Hasta ahora ya cuenta con 128 familias controladas, en las que se ha visto que prácticamente el 20 por ciento de los pacientes tienen familiares directos con la enfermedad.
DesencadenantesOtro de los asuntos debatidos en la j0rnada ha sido la existencia de cada vez más factores desencadenantes del SFC, que es de origen multifactorial y se desencadena por la confluencia de varios.
Entre ellos figuran el estrés físico, las vacunas, los accidentes de tráfico, el parto, el sol, los virus del herpes 6 y de la hepatitis C (VHC) e incluso se ha visto que entre el 15 y el 20 por ciento de las mujeres con cáncer de mama, una vez finalizado el tratamiento, desarrollan fatiga crónica. Por esta razón, Alegre va a impulsar un grupo de trabajo conjuntamente con el Servicio de Oncología Médica del Valle de Hebrón.
En referencia al VHC, el grupo de Josep Quer, del Instituto de Investigación del Valle de Hebrón, está estudiando su gran variabilidad y prevé poner en marcha un análisis donde se pretende comparar a un grupo de pacientes con VHC y fatiga crónica con otro con VHC y sin fatiga crónica, a fin de estudiar el perfil genético de la SFC. Es un buen modelo para probarlo en el equipo pirosecuenciador 454FLX, de la compañía Roche, que ha adquirido el Valle de Hebrón.
Por último, los trabajos llevados a cabo por el grupo de Fisiología de la Universidad de Barcelona y del centro médico Delfos han puesto de manifiesto la importancia de las moléculas implicadas en la tolerancia al ejercicio físico. Entre ellas figuran los metabolitos del óxido nítrico y los niveles de proteína RNasal en los monocitos de la sangre periférica.

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