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sábado, 10 de octubre de 2009

Metamodelos de PNL aplicados a niños que no aceptan órdenes

Metamodelos de PNL aplicados a niños que no aceptan órdenes
Posted Dom, 20/04/2008 - 02:43 by CuentosparaDormir
Todos conocemos el caso de niños pequeños que no aceptan ningún tipo de órdenes, ni siquiera como sugerencias. Habitualmente se les ha considerado niños tercos y respondones, pero no es así. Sin entrar en tecnicismos, hoy vamos a aplicar un concepto de programación neurolingüística (PNL) para explicar este comportamiento, y para encontrar una manera sencilla de afrontarlo con éxito.
Los niños que no aceptan órdenes ni sugerencias no lo hacen por ser tercos ni respondones-aunque lo sean-. Su terquedad sólo la utilizan para mostrarse firmes en sus opiniones iniciales, pero no porque busquen una oposición permanente. El único motivo por el que obran de esta forma es porque tienen lo que se denomina un marco de referencia interno. Para explicar brevemente este concepto, recurriré a la pnl.La pnl utiliza lo que llama metaprogramas para definir los patrones que guían nuestro comportamiento. Pues bien, uno de esos patrones básicos es el llamado "marco de referencia". En palabras sencillas, clasifica cómo juzgamos el mundo: cuando nuestro marco de referencia es externo, tenemos muy en cuenta lo que otros puedan aportar y su opinión; cuando es interno, la decisión dependerá exclusivamente de nuestro criterio personal, independientemente de lo que puedan opinar otros.Por tanto, lo que verdaderamente ocurre dentro de un niño con un marco de referencia interno, es que su opinión no va a cambiar en función de lo que le digamos ("mira, hijo, si lo hacen todos los nenes"), o de los efectos que vean en nosotros ("¿no ves cómo mamá se está poniendo muy triste?). Para poder manejar a un niño así, es necesario que él mismo cambie de opinión, así que hay que dirigir los esfuerzos en las explicaciones hacia su propio juicio del problema. Para poder hacer frente a este tipo de situaciones en niños con un fuerte marco de referencia interno, será importante:
1º Lo primero, conocer bien al niño, y saber cómo juzga las cosas y cómo actúa respecto a ellas.
2º A partir de esto, será bastante fácil determinar por qué ha decidido internamente que quiere o no hacer algo
3º Dirigir nuestros esfuerzos a cambiar esa opinión.
4º Finalmente, dejarle la responsabilidad de elegir, para que pueda poner en marcha su marco de decisión. Es importante insistirle en que es una decisión suya, para que se sienta responsable y decida lo que es mejor.
No hay por qué temer, en general, dejar al niño elegir, siempre que lo hagamos de forma controlada, ya que si hemos sabido dirigirnos a sus argumentaciones internas, el niño habrá comprendido nuestros razonamientos y elegirá la opción que le hemos indicado. Además, los niños con un fuerte marco de referencia interno son en general bastante inteligentes y tiene un alto nivel de comprensión de las cosas, ya que ésta es condición indispensable para guiarse por opiniones propias. Esto nos garantiza a un tiempo que el niño entenderá nuestros argumentos (recuerda, siempre dirigidos a su visión del problema), y que sabrá determinar cuál es la mejor opción.

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