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miércoles, 7 de octubre de 2009

MÉTODO DOMAN DE ESTIMULACIÓN TEMPRANA

Ro­si­na Uriar­te

Glenn Doman es un neu­ro­ci­ru­jano es­ta­dou­ni­den­se que tra­ba­ja­ba con niños con le­sión ce­re­bral. Los es­ti­mu­ló de tal ma­ne­ra que lle­ga­ron a su­perar en ap­ti­tu­des y co­cien­te in­te­lec­tual a los niños sanos. Así que se pre­gun­tó: ¿qué les pasa a los niños sanos? Y adap­tó el mé­to­do para po­der­lo apli­car a los niños sin le­sión ce­re­bral.

El mé­to­do Doman se sub­di­vi­de en:
-​pro­gra­ma de lec­tu­ra
-pro­gra­ma de in­te­li­gen­cia (o co­no­ci­mien­tos en­ci­clo­pé­di­cos)
-pro­gra­ma mu­si­cal
-​pro­gra­ma de ma­te­má­ti­cas
-​pro­gra­ma de es­cri­tu­ra
-​pro­gra­ma de ex­ce­len­cia fí­si­ca
- ​pro­gra­ma de se­gun­do idio­ma como len­gua ex­tran­je­ra (para las len­guas ex­tran­je­ras que se en­se­ñan como len­gua ma­ter­na se usa el mé­to­do de lec­tu­ra)

Los pro­gra­mas de lec­tu­ra, in­te­li­gen­cia, ma­te­má­ti­cas, len­gua ex­tran­je­ra y parte del mu­si­cal con­sis­ten en la pre­sen­ta­ción de BITS. Los bits son uni­da­des de in­for­ma­ción que pue­den pre­sen­tar­se en car­tu­li­na o en pre­sen­ta­cio­nes Po­wer­Point o si­mi­la­res y que deben re­unir los si­guien­tes re­qui­si­tos:
-ser pre­ci­sa. Es decir, tiene que ser lo más exac­ta po­si­ble.
-ser dis­cre­ta. Debe con­te­ner un solo ele­men­to. Esto es, que si el bit re­pre­sen­ta el con­cep­to “ma­ri­po­sa” debe con­te­ner exac­ta­men­te esa ima­gen, a ser po­si­ble sin flo­re­ci­llas, nubes, otros in­sec­tos, etc, etc.
-no am­bi­gua. Por ejem­plo, si pre­sen­ta­mos un wa­llaby, que es un can­gu­ro menor, de­be­rá pre­sen­tar­se como “wa­llaby” y no como “can­gu­ro”
-​nue­va. Debe tra­tar­se de algo que el niño no co­noz­ca to­da­vía. Si el niño ya sabe dis­tin­guir un perro de un gato, lo que po­de­mos pre­sen­tar­le son bits de razas de pe­rros o de razas de gatos, pero no los bits “perro” y “gato” que, ob­via­men­te, no van a me­re­cer su in­te­rés.

En los bits de lec­tu­ra, lo im­por­tan­te -¡esen­cial!- es uti­li­zar un ta­ma­ño de letra ade­cua­do a la ma­du­rez vi­sual del niño así como el tipo de letra y color ade­cua­dos.

Todo el ma­te­rial se puede pre­pa­rar en casa y el pro­pio Doman ex­pli­ca en sus li­bros cómo con­fec­cio­nar­lo.

El OB­JE­TI­VO no es que real­men­te apren­dan todo esto que les en­se­ñas con los dis­tin­tos pro­gra­mas; cuan­do se da este re­sul­ta­do (y suele darse) se da como CON­SE­CUEN­CIA, pero nunca debe ser la FI­NA­LI­DAD de la apli­ca­ción del mé­to­do, sino que la fi­na­li­dad es es­ti­mu­lar el ce­re­bro para ayu­dar­le a crear co­ne­xio­nes neu­ro­na­les, cuan­tas más mejor.

Todos los pro­gra­mas se basan en in­puts, en in­for­ma­ción que le pre­sen­tas al niño quien, a veces, te da un out­put, esto es, una de­mos­tra­ción de que ha con­se­gui­do re­te­ner la in­for­ma­ción pre­sen­ta­da y co­nec­tar­la con al­gu­na in­for­ma­ción re­ci­bi­da an­te­rior­men­te. Por ejem­plo, cuan­do en las no­ti­cias el lo­cu­tor men­cio­nó In­gla­te­rra y mi hijo (2 años y medio), super con­ten­to, me dijo que In­gla­te­rra es donde está Sto­nehen­ge, que ha­blan in­glés y que em­pie­za con la letra de Izan. Y por­que no tenía el ma­pa­mun­di a mano… Luego quiso saber qué es­ta­ba di­cien­do el señor de la tele acer­ca de In­gla­te­rra. ¿No es de­li­cio­so?

El “truco” del mé­to­do Doman es que se hace en se­sio­nes muy muy bre­ves, de modo que el niño no sólo no se cansa sino que se queda con ganas de más, lo cual es po­si­ti­vo para el apren­di­za­je. Siem­pre hay que parar antes de que el niño lo pida, antes de que se lle­gue a abu­rrir.

Hay una “regla de oro” que siem­pre debe ob­ser­var­se a la hora de apli­car el mé­to­do. Glenn Doman dice tex­tual­men­te: “Si tú o tu hijo no os di­ver­tís, dé­ja­lo”. Esto debe ser algo di­ver­ti­do, que guste al padre y al hijo, nunca una obli­ga­ción ni mucho menos una vía de crear ni­ños-​ge­nio. Si es di­ver­ti­do, el niño pe­di­rá más y más. Si es di­ver­ti­do, el víncu­lo que se es­ta­ble­ce es ab­so­lu­ta­men­te in­des­crip­ti­ble. Y, ade­más, no sólo apren­de el niño sino tam­bién el padre/madre/abue­lo que apli­ca el mé­to­do.

El ar­tícu­lo com­ple­to puede ser leido en su pá­gi­na ori­gi­nal: Vi­si­tar pá­gi­na

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