viernes, 23 de abril de 2010

12 Pasos para Mejorar la Autoestima de sus Hijos

Por Yaakov Lieder




La autoestima es un ingrediente muy importante para una vida exitosa y feliz. Una persona puede ser bendecida con inteligencia y talento pero si carece de autoestima, puede resultar un obstáculo para alcanzar el éxito en sus tareas, relaciones y virtualmente en todas las áreas de la vida.



Los primeros años en la vida de un niño son el fundamento de una sana autoestima.



Como padres, no podemos controlar todo que nuestro hijo ve, oye o piensa, ni como esto contribuirá a la imagen de si mismo. Pero podemos hacer mucho. Tenemos al niño en sus primeros años de vida; Di-s nos dio un regalo especial--un ser humano nuevo con la "pizarra limpia." Durante estos años, lo qué entra en la mente de nuestros hijos es muy impactante, y deja una marca de por vida. Por ello, los padres tienen una oportunidad única, irrepetible de abrir "la cuenta bancaria de la autoestima" en la cuál el niño almacenará muchas cosas positivas sobre si mismo. En los años y décadas por venir, esta "cuenta bancaria" se enfrentará con las experiencias negativas de la vida, que son inevitables.



¿Cómo comenzamos la cuenta bancaria de nuestros hijos? ¿Cómo podemos, como padres, aumentar la autoestima de nuestros hijos? Aquí hay algunas sugerencias:



1. Demuestre amor y afecto a su hijo. Todas nuestras acciones con nuestros hijos, desde la infancia, se deben hacer con afecto y amor. Un bebé que fue tratado con amor y afecto tendrá la sensación subconsciente que es lo suficientemente digno e importante para ser amado.



2. Felicite a su hijo. Dé a su hijo tantos elogios como sea posible, siempre que hagan algo correctamente. Dígale, "Estoy muy orgulloso de ti. Eres muy especial. Me gusto la manera que lo has hecho. "



3. Haga sus elogios creíbles. Es importante, sin embargo, que los elogios sean creíbles. Los elogios exagerados como, "Eres el mejor del mundo. Eres la persona más agradable que existe " pueden ser contraproducentes. El niño desarrollará un ego exagerado, y esto puede afectar la relación con sus amigos, y a la larga, tendrá un efecto negativo en su autoestima.



4. Fije metas para su hijo. La meta debe ser alcanzable—vestirse solos, conseguir una mejor calificación en la próxima prueba. Fije metas que sean acorde a la edad y las capacidades de su hijo (fijar una meta inalcanzable tiene un efecto negativo). Mientras el niño se esfuerza en lograr la meta, acompáñelo y felicítelo a cada paso del camino. Una vez que su hijo alcance la meta, felicite su logro y refuerce su imagen personal de emprendedor.



5. Critique la acción, no a la persona. Cuando su hijo haga algo negativo, dígale, "Eres un niño bueno y especial, no debes hacer esas cosas" en vez de decir, "eres malo."



6. Tome en cuenta los sentimientos de su hijo. Cuando su hijo sufra un golpe a la autoestima, es importante considerar sus sentimientos. Por ejemplo, si su hijo se siente ofendido por un comentario hecho por un amigo o un profesor, dígale "Sí, se que te ofendió lo que dijo esa persona " o "Se que sientes que tu amigo no te quiere". Solo después que su hijo sienta que sus sentimientos son importantes y tomados en cuenta, él estará abierto para que usted alimente su autoestima mostrándole toda la gente que si lo quiere y respeta, y las cosas positivas que otros han dicho sobre él.



7. Siéntase orgulloso de su hijo. Habitualmente, debemos recordar decir a nuestros hijos cuan afortunados y orgullosos somos de ser sus padres.



8. Hable positivamente de su hijo en presencia de la gente importante en su vida, como abuelos, profesores, amigos etc.



9. Nunca compare a su hijo con otros. Nunca le diga: "¿Por qué no eres como Pablito?". Y cuando tales comparaciones son hechas por otras personas, tranquilice a su hijo y dígale que el es especial y único a su manera. "



10. Asegúrese que cuando otros traten con su hijo sepan cuales son sus puntos fuertes. Al principio del año escolar, hable con los profesores de su hijo y dígales cuáles son sus puntos fuertes y las áreas en las cuales él o ella sobresalen, de modo que el profesor tenga una perspectiva positiva de ellos y continúe fortaleciendo estos puntos.



11. Dígale a su hijo regularmente que lo ama incondicionalmente. Cuando fallan, o hacen algo incorrecto, recuerde decirles, "¡Eres especial para mí, y yo te amo siempre, sin importar lo qué pase!"



12. Mejore su propia autoestima. Usted necesita verse a si mismo positivamente. Los padres que carecen de suficiente autoestima tendrán dificultades para mejorar la autoestima de sus hijos. Un buen padre es un padre que sabe que él o ella no son perfectos pero se valoran por lo que son, siempre intentando crecer y mejorar

12 Pasos para Mejorar la Autoestima de sus Hijos

Por Yaakov Lieder




La autoestima es un ingrediente muy importante para una vida exitosa y feliz. Una persona puede ser bendecida con inteligencia y talento pero si carece de autoestima, puede resultar un obstáculo para alcanzar el éxito en sus tareas, relaciones y virtualmente en todas las áreas de la vida.



Los primeros años en la vida de un niño son el fundamento de una sana autoestima.



Como padres, no podemos controlar todo que nuestro hijo ve, oye o piensa, ni como esto contribuirá a la imagen de si mismo. Pero podemos hacer mucho. Tenemos al niño en sus primeros años de vida; Di-s nos dio un regalo especial--un ser humano nuevo con la "pizarra limpia." Durante estos años, lo qué entra en la mente de nuestros hijos es muy impactante, y deja una marca de por vida. Por ello, los padres tienen una oportunidad única, irrepetible de abrir "la cuenta bancaria de la autoestima" en la cuál el niño almacenará muchas cosas positivas sobre si mismo. En los años y décadas por venir, esta "cuenta bancaria" se enfrentará con las experiencias negativas de la vida, que son inevitables.



¿Cómo comenzamos la cuenta bancaria de nuestros hijos? ¿Cómo podemos, como padres, aumentar la autoestima de nuestros hijos? Aquí hay algunas sugerencias:



1. Demuestre amor y afecto a su hijo. Todas nuestras acciones con nuestros hijos, desde la infancia, se deben hacer con afecto y amor. Un bebé que fue tratado con amor y afecto tendrá la sensación subconsciente que es lo suficientemente digno e importante para ser amado.



2. Felicite a su hijo. Dé a su hijo tantos elogios como sea posible, siempre que hagan algo correctamente. Dígale, "Estoy muy orgulloso de ti. Eres muy especial. Me gusto la manera que lo has hecho. "



3. Haga sus elogios creíbles. Es importante, sin embargo, que los elogios sean creíbles. Los elogios exagerados como, "Eres el mejor del mundo. Eres la persona más agradable que existe " pueden ser contraproducentes. El niño desarrollará un ego exagerado, y esto puede afectar la relación con sus amigos, y a la larga, tendrá un efecto negativo en su autoestima.



4. Fije metas para su hijo. La meta debe ser alcanzable—vestirse solos, conseguir una mejor calificación en la próxima prueba. Fije metas que sean acorde a la edad y las capacidades de su hijo (fijar una meta inalcanzable tiene un efecto negativo). Mientras el niño se esfuerza en lograr la meta, acompáñelo y felicítelo a cada paso del camino. Una vez que su hijo alcance la meta, felicite su logro y refuerce su imagen personal de emprendedor.



5. Critique la acción, no a la persona. Cuando su hijo haga algo negativo, dígale, "Eres un niño bueno y especial, no debes hacer esas cosas" en vez de decir, "eres malo."



6. Tome en cuenta los sentimientos de su hijo. Cuando su hijo sufra un golpe a la autoestima, es importante considerar sus sentimientos. Por ejemplo, si su hijo se siente ofendido por un comentario hecho por un amigo o un profesor, dígale "Sí, se que te ofendió lo que dijo esa persona " o "Se que sientes que tu amigo no te quiere". Solo después que su hijo sienta que sus sentimientos son importantes y tomados en cuenta, él estará abierto para que usted alimente su autoestima mostrándole toda la gente que si lo quiere y respeta, y las cosas positivas que otros han dicho sobre él.



7. Siéntase orgulloso de su hijo. Habitualmente, debemos recordar decir a nuestros hijos cuan afortunados y orgullosos somos de ser sus padres.



8. Hable positivamente de su hijo en presencia de la gente importante en su vida, como abuelos, profesores, amigos etc.



9. Nunca compare a su hijo con otros. Nunca le diga: "¿Por qué no eres como Pablito?". Y cuando tales comparaciones son hechas por otras personas, tranquilice a su hijo y dígale que el es especial y único a su manera. "



10. Asegúrese que cuando otros traten con su hijo sepan cuales son sus puntos fuertes. Al principio del año escolar, hable con los profesores de su hijo y dígales cuáles son sus puntos fuertes y las áreas en las cuales él o ella sobresalen, de modo que el profesor tenga una perspectiva positiva de ellos y continúe fortaleciendo estos puntos.



11. Dígale a su hijo regularmente que lo ama incondicionalmente. Cuando fallan, o hacen algo incorrecto, recuerde decirles, "¡Eres especial para mí, y yo te amo siempre, sin importar lo qué pase!"



12. Mejore su propia autoestima. Usted necesita verse a si mismo positivamente. Los padres que carecen de suficiente autoestima tendrán dificultades para mejorar la autoestima de sus hijos. Un buen padre es un padre que sabe que él o ella no son perfectos pero se valoran por lo que son, siempre intentando crecer y mejorar

12 Pasos para Mejorar la Autoestima de sus Hijos

Por Yaakov Lieder




La autoestima es un ingrediente muy importante para una vida exitosa y feliz. Una persona puede ser bendecida con inteligencia y talento pero si carece de autoestima, puede resultar un obstáculo para alcanzar el éxito en sus tareas, relaciones y virtualmente en todas las áreas de la vida.



Los primeros años en la vida de un niño son el fundamento de una sana autoestima.



Como padres, no podemos controlar todo que nuestro hijo ve, oye o piensa, ni como esto contribuirá a la imagen de si mismo. Pero podemos hacer mucho. Tenemos al niño en sus primeros años de vida; Di-s nos dio un regalo especial--un ser humano nuevo con la "pizarra limpia." Durante estos años, lo qué entra en la mente de nuestros hijos es muy impactante, y deja una marca de por vida. Por ello, los padres tienen una oportunidad única, irrepetible de abrir "la cuenta bancaria de la autoestima" en la cuál el niño almacenará muchas cosas positivas sobre si mismo. En los años y décadas por venir, esta "cuenta bancaria" se enfrentará con las experiencias negativas de la vida, que son inevitables.



¿Cómo comenzamos la cuenta bancaria de nuestros hijos? ¿Cómo podemos, como padres, aumentar la autoestima de nuestros hijos? Aquí hay algunas sugerencias:



1. Demuestre amor y afecto a su hijo. Todas nuestras acciones con nuestros hijos, desde la infancia, se deben hacer con afecto y amor. Un bebé que fue tratado con amor y afecto tendrá la sensación subconsciente que es lo suficientemente digno e importante para ser amado.



2. Felicite a su hijo. Dé a su hijo tantos elogios como sea posible, siempre que hagan algo correctamente. Dígale, "Estoy muy orgulloso de ti. Eres muy especial. Me gusto la manera que lo has hecho. "



3. Haga sus elogios creíbles. Es importante, sin embargo, que los elogios sean creíbles. Los elogios exagerados como, "Eres el mejor del mundo. Eres la persona más agradable que existe " pueden ser contraproducentes. El niño desarrollará un ego exagerado, y esto puede afectar la relación con sus amigos, y a la larga, tendrá un efecto negativo en su autoestima.



4. Fije metas para su hijo. La meta debe ser alcanzable—vestirse solos, conseguir una mejor calificación en la próxima prueba. Fije metas que sean acorde a la edad y las capacidades de su hijo (fijar una meta inalcanzable tiene un efecto negativo). Mientras el niño se esfuerza en lograr la meta, acompáñelo y felicítelo a cada paso del camino. Una vez que su hijo alcance la meta, felicite su logro y refuerce su imagen personal de emprendedor.



5. Critique la acción, no a la persona. Cuando su hijo haga algo negativo, dígale, "Eres un niño bueno y especial, no debes hacer esas cosas" en vez de decir, "eres malo."



6. Tome en cuenta los sentimientos de su hijo. Cuando su hijo sufra un golpe a la autoestima, es importante considerar sus sentimientos. Por ejemplo, si su hijo se siente ofendido por un comentario hecho por un amigo o un profesor, dígale "Sí, se que te ofendió lo que dijo esa persona " o "Se que sientes que tu amigo no te quiere". Solo después que su hijo sienta que sus sentimientos son importantes y tomados en cuenta, él estará abierto para que usted alimente su autoestima mostrándole toda la gente que si lo quiere y respeta, y las cosas positivas que otros han dicho sobre él.



7. Siéntase orgulloso de su hijo. Habitualmente, debemos recordar decir a nuestros hijos cuan afortunados y orgullosos somos de ser sus padres.



8. Hable positivamente de su hijo en presencia de la gente importante en su vida, como abuelos, profesores, amigos etc.



9. Nunca compare a su hijo con otros. Nunca le diga: "¿Por qué no eres como Pablito?". Y cuando tales comparaciones son hechas por otras personas, tranquilice a su hijo y dígale que el es especial y único a su manera. "



10. Asegúrese que cuando otros traten con su hijo sepan cuales son sus puntos fuertes. Al principio del año escolar, hable con los profesores de su hijo y dígales cuáles son sus puntos fuertes y las áreas en las cuales él o ella sobresalen, de modo que el profesor tenga una perspectiva positiva de ellos y continúe fortaleciendo estos puntos.



11. Dígale a su hijo regularmente que lo ama incondicionalmente. Cuando fallan, o hacen algo incorrecto, recuerde decirles, "¡Eres especial para mí, y yo te amo siempre, sin importar lo qué pase!"



12. Mejore su propia autoestima. Usted necesita verse a si mismo positivamente. Los padres que carecen de suficiente autoestima tendrán dificultades para mejorar la autoestima de sus hijos. Un buen padre es un padre que sabe que él o ella no son perfectos pero se valoran por lo que son, siempre intentando crecer y mejorar

El círculo de influencias

Tus creencias dirigen tu vida. Si quieres tener la posibilidad de cambiar el rumbo de tu vida debes cambiar aquellas creencias que te impiden obtener lo que quieres. Esto puede lograrse solamente por medio de un sostenido esfuerzo, pero es la única manera de liberarte de las trabas que tú mismo te impones.




La razón de que las creencias tengan una influencia tan importante en tu vida es que existe un círculo de influencia recíproca que perpetua y consolida la manera en que has estado viviendo hasta ahora. La comprensión de este círculo es fundamental para que puedas romperlo e iniciar un nuevo camino.



Partamos de la base de que para realizar algo tienes que tener la capacidad para hacerlo. Dicha capacidad te la darán el estudio y el entrenamiento. Tienes que tener el conocimiento sobre cómo llevar a cabo la tarea, y esto se consigue mediante el estudio. Hagamos de cuenta que tu vida es un barco, y tú quieres ser el capitán de ese barco. En otras palabras, quieres ser el capitán de tu propio destino.



Para ser capitán de barco tienes que tener una buena cantidad de conocimientos sobre navegación. ¿Cómo se consiguen estos conocimientos? Estudiando. Pero el estudio solamente no basta, hay que realizar prácticas. Es decir, se necesita entrenarse. Todo aspirante a capitán no comienza asumiendo el mando de un barco ni bien termina sus estudios. Comienza ocupando puestos subalternos que le dan la posibilidad de entrenarse en los distintos aspectos de la navegación bajo el control de una persona más capacitada y con mayor experiencia. De a poco va ocupando posiciones más importantes a medida que su entrenamiento avanza.



Pero todo esto nunca hubiera comenzado si el futuro capitán no hubiera tenido desde el principio el convencimiento de que estaba a su alcance llegar algún día a ocupar esa posición. Aquí es donde vemos la importancia de las creencias. Tiene que haber una creencia previa en la posibilidad de hacer algo, para que ese algo pueda ser hecho. Esa creencia es la que te lleva a la acción, que en este caso es primero el estudio y luego el entrenamiento.



La creencia te da la capacidad para pasar a la acción. Aunque tengas todas las condiciones para ser capitán, si no crees que puedas serlo estás incapacitado para siquiera comenzar el camino para llegar a esa meta. Pero una vez que inicias las acciones, comienzas a obtener resultados. Cuando más estudias, más sabes. Cuanto más te entrenas, más diestro eres. La acción produce resultados.



¿Qué ocurre cuando los resultados comienzan a aparecer? Las creencias iniciales se ven confirmadas, es decir, se refuerzan. Aquella creencia que tenías al comienzo, tal vez no muy intensa, de que alguna vez podrías llegar a tu meta, se va intensificando a medida que consigues resultados y que la meta se encuentra más cerca. Podemos decir entonces que los resultados influyen en las creencias.



Este es el círculo de influencias que puede operar tanto a favor como en contra tuya. Si de entrada comienzas con una creencia negativa de que no eres capaz de hacer algo, es probable que no lo consigas, lo cual te confirmará en tu creencia de que eres incapaz. El fracaso engendra el fracaso; el éxito engendra el éxito.



Por supuesto que todos venimos a la vida con ciertas condiciones naturales que nos facilitan determinados objetivos, y careciendo de otras condiciones que nos permitirían otras actividades. Pero las creencias también son importantes. Por lo tanto: analiza tus creencias, decide cuáles te convienen y cuáles no, y decide cuáles cambiar y cómo.





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La confianza en sí mismo

La confianza en sí mismo


La confianza en sí mismo es un elemento crucial en el desempeño de la persona. Puestas dos personas a realizar una misma tarea, si todos los demás factores son iguales, lo hará mejor y más rápido aquella que tenga más confianza en sí misma. Esto se aplica a todo tipo de tarea, desde la más simple a la más compleja. Te darás cuenta de la importancia de esta afirmación cuando te percates de que la tarea más compleja que tenemos que realizar es justamente vivir.



Muchos son los factores que pueden influir en el hecho de que una persona tenga o no confianza en sí misma, pero hay uno que es primordial: la manera en que es criada la persona. Cuando hablamos de persona, pensamos en una persona adulta y a menudo olvidamos que esa persona adulta fue antes una persona niña. Es durante la infancia que se echan las bases de lo que será la persona adulta, y es muy difícil que esta persona adulta pueda cambiar el rumbo que le fue marcado en su infancia.



Esto es así porque la infancia es la época en que la mente es más maleable, cuando más intensamente recibe la influencia de lo que la rodea. De aquí que cuando se habla de la influencia del medio ambiente o del entorno, se está haciendo referencia a la acción de los padres, de los parientes, de los amigos, de los maestros, de los compañeros escolares, durante la época en que la persona es más influenciable: su infancia.



Existen maneras de criar a un niño que estimulan la confianza en sí mismo y otras que tienden a destruirla. Deshacer el efecto de una mala crianza o una mala educación, es muy difícil cuando la persona ya es adulta. Sin embargo, el cambio puede darse, ya sea de manera fortuita o de manera deliberada.



Si pensamos que la confianza en sí mismo (o auto-confianza) se refiere a la creencia en la propia capacidad para llevar a cabo una tarea, podemos darnos cuenta de las diversas formas en que puede incrementarse la auto-confianza de una persona. En primer lugar, existen experiencias fortuitas que permiten a la persona darse cuenta de que es capaz de llevar a cabo una tarea para la que pensaba no tener condiciones. Se les suele llamar "experiencias cruciales" porque marcan una encrucijada en el camino vital.



A través de la lectura de libros y revistas, o por medio del cine y la televisión, la persona que pensaba carecer de capacidad o de posibilidades puede ver a otras en su misma situación realizar actividades o alcanzar objetivos que consideraba fuera de su alcance. A esta forma podemos llamarla "por el conocimiento", dado que la persona conoce cosas que antes ignoraba, y eso es lo que provoca el cambio.



Existe también una vía gradual para llegar a tener fe en la capacidad de uno para una tarea. Esta consiste en ir acercándose a la meta deseada por etapas sucesivas. Se comienza por tareas más sencillas y de a poco se va incrementando la dificultad. Este método se ha usado por siglos en la capacitación laboral: la persona se inicia como aprendiz y gradualmente, a lo largo del tiempo, va adquiriendo más responsabilidades y ascendiendo en la escala laboral.



Finalmente, existe un método que algunos pueden tomar como mágico pero que en realidad tiene fundamentos neurológicos. Consiste en practicar representaciones mentales (o visualizaciones) de la tarea que se pretende realizar. Hechas comparaciones entre personas que practicaron este tipo de "ejercicios mentales" y otras que no lo hicieron, se encontró que las primeras eran más eficaces que las segundas.

martes, 20 de abril de 2010

Los malentendidos

Padres e hijos tienen diferentes experiencias de la vida, lo que les lleva a pensar de forma completamente distinta. Los malentendidos, confusiones y discusiones son comunes desde que el niño sabe hablar hasta la adolescencia, en la que se hacen más habituales. No es fácil comunicarse con alguien que tiene la cabeza llena de cosas tan desiguales a las de los padres.
Madrid | Noviembre 2009 | Jorge Reyes



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Hija:¿Qué tal me sienta?
Madre: Debías probarte una talla mayor...
Hija: ¡O sea, que estoy como un vaca...!
Madre: No, mujer...te quedará menos ajustado...
Hija: No lo quiero, total, siempre pasas de comprame lo que me gusta


A muchos de vosotros os suena esta situación ¿verdad? Probablemente la habréis vivido en más de una ocasión con vuestros hijos (sobre todo si son adolescentes). Se trata de un ejemplo de Deborah Tannen, una de las mayores especialistas en comunicación, en el que, sin duda, no se eligió el mejor momento para la conversación. Esta lingüista, profesora de la Universidad de Georgetown, ha desarrollado una serie de investigaciones dentro de lo que ella llama la sociolinguística con las que pretende estudiar las bases del lenguaje en la interacción con los demás y su diversidad. Dentro de estos estudios que toman sobre todo el lenguaje como instrumento de relación social, ha observado el fenómeno de los malentendidos, tan frecuentes entre sujetos de la misma edad, y tan inevitables entre padres e hijos. Los malentendidos están muy relacionados con lo que Deborah Tannen ha denominado “estilo conversacional”. Conversar no implica sólo intercambiar una serie de datos, sino también asumir un rol respecto a la persona que tienes delante. Esto se hace muy evidente en las conversaciones entre padres e hijos donde estos últimos, a menudo, asumen un rol de víctima frente al padre y “filtran” todo lo que éste le dice a través de ese rol.

“¡No le comprendo!”, “¡No hay quien le entienda!”, “¡No sé cómo comunicarme con él!”. Estas frases son el día a día de muchos padres, sobre todo con hijos adolescentes. Los problemas en la comunicación son una de las mayores quejas por parte de los padres, junto con los problemas de disciplina, que en muchas ocasiones están estrechamente conectados.

Al igual que entre hombres y mujeres existen malentendidos, y estos han sido muy estudiados, es importante estudiar los malentendidos entre padres e hijos. A veces los padres nos dicen que los adolescentes hablan su propio lenguaje, su propia jerga. Pero no todo es cuestión de jerga, no todo es cuestión de que usen unas palabras que nos cuesta comprender, también es cuestión de conocer su mundo, de entender sus inseguridades, sus debilidades. Ello nos ayudará a comunicarnos mejor. Por ejemplo, los adolescentes suelen tener un estilo de pensamiento muy dicotómico: todo es horrible o es maravilloso. Si conocemos eso podremos saber que cuando hablan de que alguien es “el amor de su vida” o que es una “tragedia” no ir a tal fiesta e intentamos hacerles ver que es “ridícula” esa actitud, lo único que conseguimos es un desencuentro, porque él interpretará que estamos riéndonos de sus emociones o de las cosas que para él son importantes. Pero si antes de contestar pensamos que, aunque a nosotros nos parezca excesiva toda esta reacción, es un adolescente y en “su mundo” las cosas suelen ocurrir en “blanco y negro”, podremos llevar la conversación por otros derroteros y llegar a un acuerdo. Os ofrecemos, a continuación, algunos consejos para conversar de forma más eficaz con vuestros hijos adolescentes y así evitar los conflictos:


Pon énfasis en la comunicación no verbal. Es importante que acompañemos nuestras intervenciones con gestos, miradas, sonrisas… La mayor parte de la información no se saca de las palabras que escuchamos sino del tono con el que se dicen, de la expresión del rostro del que las dice. Si tenemos cuidado y usamos bien el lenguaje no verbal evitaremos malentendidos con nuestros hijos.
Empatiza con tu hijo y házselo saber. Muchas veces los adolescentes cuando nos cuentan sus preocupaciones no es para que les digamos cómo resolver la situación; ellos ya saben hacerlo en muchos momentos. Lo hacen para sentirse escuchados y comprendidos. Una actitud empática y una escucha activa sin consejos precipitados favorece mucho esta situación.
No intentes comunicarte con él si está muy alterado. En esos momentos lo mejor es cortar la comunicación y darle un tiempo para que pueda gestionar él mismo su ansiedad, su enfado… De otra forma el adolescente nos “arrastrará” a su estado emocional y nos será más difícil ayudarle.


Los problemas de comunicación nos afectan en todos los momentos de nuestra vida, pero debemos estar especialmente alerta con nuestros hijos adolescentes, ya que su forma de recibir la información puede producir unos cambios de comportamiento y de relación con los demás no deseados.

Educación del Talento

Llamamos talento a la capacidad para desempeñar o ejercer una actividad. Se puede considerar como un potencial en el sentido de que una persona dispone de una serie de aptitudes que puede o no llegar a desarrollar o ampliarlas a un ritmo mayor o menor en función de diversas variables, como el colegio al que van, vivir en un entorno rural o urbano, el tipo de familia al que pertenece, etc.
Madrid |Marzo 2010 | José Antonio Marina


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En UP creemos que el objetivo de la educación es desarrollar el talento de los individuos y de las colectividades. “Talento” es una palabra que no pertenece al léxico psicológico ni al pedagógico, pero que se usa mucho fuera de la escuela. En el mundo empresarial se insiste sin descanso en la necesidad de talento, y hay profesionales que se dedican a buscarlo. Utilizamos, pues, esta palabra para subrayar algo obvio: que no educamos para tener buenos resultados escolares, sino buenos resultados vitales fuera de la escuela.

A todos nos gustaría tener talento. Todos lo admiramos. Nos parece una cualidad deseable. Con eso basta para convertirlo en un objetivo educativo. La cuestión es cómo desarrollarlo en nuestros niños y niñas, y también en nosotros. No hay simplificaciones milagrosas. Ni se puede ser “millonario al instante”, ni “aprender chino en veinte horas”, ni conseguir ninguna de esas maravillas que prometen libros timadores. El talento es un hábito y, como todos los hábitos, difícil de adquirir.

Llamamos "talento" a una aptitud sobresaliente para algún tipo de actividad.

Un famoso psicólogo de la Universidad de Harvard, Howard Gardner, ha elaborado una teoría que ha tenido una gran importancia educativa: la teoría de las inteligencias múltiples. Considera que hay muchos tipos de inteligencia, y que cada persona puede destacar en una – o varias – de ellas. Definió la inteligencia lingüística, la musical, la lógico-matemática, la espacial, la cinética, la inteligencia para comprenderse a sí mismo y la inteligencia para relacionarse con los demás. Desde este punto de vista, hay también muchos tipos de talento. Y conviene que ayudemos a los niños a descubrir los suyos. Cada uno de nosotros tenemos nuestras propias fortalezas y debilidades. Pero creemos que hay un “talento básico”, que debemos intentar desarrollar universalmente, y es el que nos interesa en UP. El talento para saber qué hacer con los demás talentos y también con nuestras limitaciones. En resumen, el talento para vivir y para convivir. Lo que incluye una compleja mezcla de conocimientos, emociones, hábitos, y actitudes.

¿En qué consiste ese talento?

Robert J. Sternberg, uno de los más reputados expertos actuales en temas de inteligencia, profesor en Yale y presidente de la American Psychological Association, denomina successful intelligence, “inteligencia exitosa”, a lo que llamamos “talento”. La define como “la inteligencia que se emplea para lograr objetivos importantes”. Es algo más amplio que lo que miden los test de inteligencia, porque incluye también la gestión de las emociones, y las virtudes de la acción, como la tenacidad, el esfuerzo o la resistencia a la frustración. Considera que las personas que poseen ese “talento básico”, tienen las siguientes características:

No dependen de motivaciones externas, sino que saben automotivarse.
Aceptan las críticas justas.

Aprenden a controlar sus impulsos.
Rechazan la autocompasión.

Saben cuando perseverar y cuando deben cambiar de objetivo.
Son independientes.

Saben sacar el máximo provecho de sus capacidades, es decir, juegan bien sus cartas.
Tratan de superar las dificultades personales.

Traducen el pensamiento en acción.
Se concentran en sus objetivos.

Se proponen objetivos concretos.
No tratan de hacer demasiadas cosas a la vez, ni demasiadas pocas.

Completan las tareas.
Tienen capacidad para aplazar la gratificación.

Tienen iniciativa.
Saben ver al mismo tiempo el bosque y los árboles.

No tienen miedo al fracaso.
Tienen un nivel razonable de autoconfianza.

No deja las cosas para otro día.
Equilibran el pensamiento analítico, el creativo y el práctico.


No está mal. Apoyándonos en esta lista podemos hacer un chequeo a nuestros hijos, ….o a nosotros mismos.

¿Y cómo se enseñan o se adquieren todos estos recursos? Esta ha sido la pregunta que ha dirigido todas nuestras investigaciones. El resultado han sido los programas de la UP.