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viernes, 1 de enero de 2010

La Música construye puentes en el cerebro

La Música construye puentes en el cerebro










Recibir clases de música puede reforzar las conexiones entre los dos hemisferios del cerebro en los niños, pero sólo si la práctica se realiza de forma muy asidua, de acuerdo con un estudio que se publicó el 14 de abril en la reunión anual de la Sociedad de Neurociencia Cognitiva. Las conclusiones se añaden al largo debate sobre los efectos de la formación musical en el cerebro.

En 1995, un estudio dirigido por el neurólogo y neurocientífico Gottfried Schlaug encontró que los músicos profesionales que comenzaron a practicar antes de la edad de 7 años tienen un inusualmente grueso cuerpo calloso, el grupo de los axones que funciona como la supercarretera de la información entre las partes izquierda y derecha del cerebro . Schlaug y colegas vieron esto como prueba de que la formación musical puede reforzar las conexiones neuronales, pero los escépticos se refirieron a la posibilidad de que en los músicos ya había más cuerpo calloso previamente. Y que ese “cableado neural” ha influido en sus tendencias musicales en lugar de al revés.


Para investigar más a fondo, Schlaug, ahora en la Escuela de Medicina de Harvard en Boston, y sus colegas Marie incluyendo Forgeard y Ellen Winner en el Boston College, estudiaron a 31 niños. Los investigadores recogieron imágenes detalladas producto de resonancias magnéticas de los cerebros de niños a la edad de 6 años y más tarde de los mismos niños a los 9. Del grupo original, seis hijos habían practicado de forma habitual al menos 2,5 horas a la semana en el tiempo entre los análisis. En estos músicos en ciernes, una región del cuerpo calloso que conecta el movimiento de planificación de las regiones de las dos partes del cerebro creció alrededor del 25% en relación con el tamaño total del cerebro. Los niños que en promedio sólo practicaban de una a dos horas semanales de práctica y aquellos en los que se redujo totalmente sus instrumentos no mostraron ese crecimiento. Todos los niños practicaban con instrumentos, como un piano o un violín, que requieren el uso de las dos manos.

En cada tema, los investigadores encontraron que el tamaño del aumento en el cuerpo calloso predijo las mejoras no-musicales en una prueba que exigía a los niños tocar secuencias en un teclado de ordenador. Schlaug dijo que las conclusiones que pueden extraerse del debate anterior, muestran que la formación musical puede mejorar las conexiones neuronales relacionadas con la planificación y la coordinación de movimientos entre las dos manos. Su equipo está ahora en el seguimiento de los niños investigados y si su formación tiene otros beneficios, como la mejora de la memoria o habilidades de razonamiento.

"Estoy muy emocionado por todo esto", dice Steven Swinnen, un neurocientífico que hizo estudios de control de la circulación de la información en la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica. "Todo el mundo piensa que la formación musical produce cambios en la estructura y funciones del cerebro", dice Swinnen, pero hasta el momento no teniamos las pruebas. Aunque le gustaría ver los resultados replicados en más estudios, Swinnen piensa que este estudio es uno de los primeros en dar un fuerte indicio de que la formación de cualquier tipo pueden provocar cambios sustanciales en las conexiones de los axones que vinculan a regiones muy extensas del cerebro. La formación durante la vida puede cambiar el cerebro este es un tema prometedor para futuros estudios.

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